PARIS.- Rompiendo con el mapa político de Francia, los electores franceses convirtieron ayer al centrista independiente Emmanuel Macron (39) en el presidente más joven del país desde Napoleón, otorgando una rotunda victoria al ex banquero de inversiones y abierto partidario de la Unión Europea (UE) en un resultado que consolida el lugar de la nación como pilar del bloque.
Macron, que nunca se había postulado para un cargo electivo, celebró junto a miles de alegres partidarios afuera del Museo del Louvre en París. El Himno Europeo “Oda a la Alegría” se escuchaba cuando él habló ante una importante multitud. “¡Francia ha ganado!”, afirmó. “Todos decían que era imposible. ¡Pero no conocen Francia!”
Marine Le Pen, la candidata de extrema derecha y oponente de Macron en el ballotage, reconoció su derrota en una llamada telefónica al joven candidato, una vez que los electores rechazaran por amplio margen su plataforma nacionalista de “Francia primero”. El desempeño de Le Pen frustró sus esperanzas de que la ola populista que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca e impulsó la salida de Gran Bretaña de la UE la llevara también al Palacio del Elíseo, sede de la presidencia.
COMPROMISO POR LA UNIDAD
Macron señaló ante sus partidarios afuera del Louvre que el voto por Le Pen era a favor de “la ira y el caos”. “Durante los próximos cinco años haré todo lo posible para que no haya más motivos para votar por los extremos”, subrayó.
Antes, en un discurso solemne de victoria que fue televisado, Macron se comprometió a restañar las divisiones sociales expuestas por la enconada campaña electoral de Francia.
“Estoy consciente de las divisiones en nuestra nación que propiciaron el voto extremo de algunos. Yo los respeto”, declaró Macron, con rostro adusto. “Estoy consciente de la ira, la ansiedad, las dudas que muchos de ustedes expresaron. Es mi responsabilidad escucharlas”.
La contienda no fue reñida: Macron logró el 66,06% de los sufragios y Le Pen, el 33,94%. A Marine le fue mucho mejor que a su padre Jean-Marie, cofundador del partido Frente Nacional (FN), en el ballotage presidencial de 2002.
La victoria de Macron representa la tercera ocasión en seis meses -tras los comicios en Austria y Holanda- que los electores europeos rechazan a populistas de extrema derecha que pretenden restablecer las fronteras en Europa. La elección de un presidente francés que apoya la unidad europea también reforzará las acciones de la UE en su complejo proceso de divorcio del bloque con Gran Bretaña.
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